Dalta es un mundo donde el bien y el mal se debaten en una guerra constante. en tus manos esta el poder de decidir quien sera el vencedor, tu tienes el poder de reestablecer la paz o dominar el mundo en una era de oscuridad
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Hoja de personaje de Jun

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Hoja de personaje de Jun

Mensaje  Pennoink el Sáb Mayo 12, 2012 1:58 am

Nombre: Jun Shiratori/Amane

Edad: 20

Sexo: Femenino.

Preferencia sexual: Hetera.

Raza: Súcubo.

Habilidad: Velocidad demoniaca, Regeneración.

Arma: Navaja, mas adelante tendrá una Berreta 92fs.

Función: Panadera (nada relativo a lo que aparenta lo se XD).

Historia: ¡ADVERTENCIA!: El autor de este texto no se hace responsable de las consecuencias de daño cerebral por falta de vocabulario,ortografía y la duración largamente frustrante, lee bajo su propio riesgo... (o sino sáltese algunos párrafos)... Laughing

Jun, así fue siempre su nombre hasta que un día, ese apodo cobro sentido…

Nació en una casucha humilde, entre la miseria y el cariño de su pobre familia. Jun era una niña muy obediente, de ahí su nombre Jun que deriva de “obediencia”. Ayudaba con la casa a muy temprana edad, ya que su padre tenía que trabajar muy lejos en una reparadora de vehículos y su madre trabajaba en una panadería hasta la noche. Con el tiempo, se hizo muy independiente rechazando la ayuda de los demás como la de sus vecinos, comportamiento heredada por su madre.

La vida escolar de Jun era muy frustrante, debido a que su colegio quedaba a muchos kilómetros de su casa y sus compañeros de clase la molestaban durante el periodo escolar, dándole a ella sobrenombres tales como “Jun la mendiga”, “Patas de alquitrán”, entre otras. Pero a Jun nunca le importo, encontraba satisfacción el aprender de cosas nuevas en el colegio. A la vuelta a casa, Jun siempre andaba precavida, vigilando por todas partes para llegar sana y salva a la noche.
Jun siempre les dejaba algo de comer a sus padres exhaustos del trabajo, antes de irse a dormir. Todas las noches al acostarse, siempre sentía una sensación de que alguien le estaba acariciando su cabello y que les susurraban “Buenas noches Jun, te queremos” para que finalmente recibiera un beso en su delicada mejilla, era una sensación inolvidable.
Jun nunca le importo la pobreza en la que vivían, solo vivía del amor que le daba su familia día a día.

Pero todo cambio un día, cuando el padre de Jun por razones misteriosas, había dejado la casa dejándola a ella y su madre abandonadas. A pesar de eso, su madre nunca menciono rencorosamente a su padre ni tampoco las razones del porque él se fue, solo la veía sonreír ante cualquier problema. Jun en cambio nunca lo perdono, su odio hacia él agravio tanto que decidió llamarse Jun solamente para deshacerse del apellido de su odiado padre. Empezó a ausentarse cada vez más al colegio para asistir a su madre que empezaba a deplorar de salud por el cansancio y estrés que vivía bajo las responsabilidades maternales que tenía que hacer por Jun. Hasta que ese día todo cambio…

Jun venia llegando del colegio. Al momento de entrar vio a su madre postrada en el suelo, inconsciente y con sangre en sus labios. Corrió con ojos llorosos hacia la vecindad para pedir ayuda de que llamaran a la ambulancia. Se la llevaron hasta el hospital junto a su madre. Pasaron días mientras que cuidaban de Jun en el hospital con solo 11 años de edad: iba a ser su cumpleaños mañana. El doctor salió de la puerta en la que se estaba hospitalizando a la madre de Jun, viendo a la pequeña sentada en un rincón agachada con las manos entre cruzadas para que no mostrara sus lágrimas que caían como las corrientes de un rio helado. El doctor se sentó a su lado agachándose también.

-Descuida corazón, estamos haciendo lo mejor que podamos- dijo el doctor apoyando su mano sobre la cabeza de la pequeña –Es toda mi culpa- contesto ronca –No, no digas eso pequeña. Son cosas de la vida, a cualquiera nos pasaría- respondió preocupadamente – Entonces ¿Por qué mi madre? ¿Qué ha hecho ella para merecer esto? ¿Por qué no a mí? ¡Porque no mejor al demonio de mi padre! – volteando su cara hacia el doctor, tenia lagrimas chorreando, con los mocos para afuera y su cara colorada. El doctor solo pudo responder con un abrazo para asfixiar el dolor que sentía Jun en ese momento.

Días después de la operación de su madre, dejaron pasar a Jun para verla. Estaba en la cama despierta, recostada. –Jun…acércate por favor preciosa- hablo débilmente su madre, mientras que Jun, tan obediente como siempre, se acercaba –Cariño, no sabes cuánto te quiero- rozándole apenas su desnutrida mano con la mejilla, mientras que Jun la tomaba para no soltarla jamás – ¿Mama, vas a estar mejor verdad?- pregunto Jun –Claro que si mi amor- sonriendo la madre, mientras que un gran silencio perturbaba la sala hasta que -¡No me mientas por favor mami, el doctor había dicho que tienes tuberculosis!- respondió llorando nuevamente Jun mientras seguía hablando forzosamente –Lo escuche todo ayer cuando el doctor te lo dijo y…- pero Jun no alcanzo a terminar porque su madre vomito sangre hacia la cama, jadeando –Feliz…cumpleaños Jun…- respondió apenas su madre –¡Para por favor mama, como puedes decir eso en un momento como este!- contesto ahogada con sus lagrimas –Jun...cumplirás doce años ya, eres toda una mujer, claro que es importante…tu significas mucho para mi hija…no te di la felicidad que mereciste haber tenido y ahora que me encuentro en esta condición…no quiero entristecerme por saberlo, por eso…quiero que tengas esto…- la madre había estirado la mano para entregarle en la delicadas manos de Jun lo que había sido un cofre pequeño –Mi madre me había entregado esta caja cuando tenía tu edad, ahora es tuyo, Jun- volviendo a recostarse –No entiendo mama, porque nunca te enojaste cuando se fue papa de la casa- pregunto Jun –Tu padre…si puedes hacerme un favor, no lo odies, ha hecho tanto por nosotros…- contesto la madre de Jun, pero justo cuando ella iba a decir el porqué de su padre había sido tan bueno con ellas, empezó a toser violentamente -¡Mama!- grito Jun –Jun…te pido si algún día podrás perdonarme- saliéndole lagrimas a ella también –Se te otorgara un dolor que una niña de tu edad no debería tener, un dolor que te hará fuerte…Jun te amo…- Al momento de decir esto la mano de ella cayo, mostrando una línea constante en la máquina de los signos vitales de su madre…

Pasaron meses antes de que Jun fuera trasladada a un orfanato, entristecida, débil, como una flor que se marchita de a poco… Un día se, encontraba en la plaza columpiándose, con ese memento en las manos que le había dejado su difunta madre, lo abría y cerraba para escuchar esa melodía que la aliviaba, pero nunca supo el nombre de esa esta. De repente, vio a sus ojos alguien acercándosele, era una pequeña con trajes elegantes, que venía arrastrando una muñeca. Desde aquel día Jun nunca más pudo olvidar esa cara, sobre todo cuando tenía dos colores de ojos distintos.

La pequeña estiro sus brazos para mostrarle su muñeca en frente de ella -¿Quieres jugar con ella?- pregunto –Ehhm…- respondió con timidez Jun – ¡Vamos! Juega con ella, Caterina no muerde- sonrió la pequeña –Pues, está bien- acepto Jun. Al momento de jugar con la muñeca la pequeña se estaba columpiando al lado de Jun -¿Cómo te llamas?- pregunto tiernamente –Jun…- respondió desanimada -¿Jun? No puedes llamarte solo Jun, debes tener más de un nombre que ese- dijo consternada –Quiero ser solo Jun- contesto algo molesta –Eres rara- riéndose la pequeña –Me dicen Amane, Ikari Rikku Amane-...

Paso el tiempo y ambas se hicieron las mejores amigas, Jun ya no estaba triste, tenía a alguien a quien cuidar, como si fuera la hermana mayor de Ikari. Sin embargo, Jun siempre se preguntaba porque la pequeña Ikari estaba casi siempre fuera de casa, como si no habría desarrollado ninguna empatía con sus padres. Jun nunca conoció los padres de Ikari, así que le pregunto a su mejor amiga si algún día podría ir a verlos, Ikari solo respondió tristemente con un “si”.

Cuando Jun llego a la casa de Ikari, se dio cuenta que no era cualquier casa como ella habría creído, sino más bien una enorme mansión. Ikari vino a recibirla con una sonrisa amarga a la vez. Jun le preguntaba a cada rato a Ikari donde estaban sus padres, llegaron a la habitación e Ikari cerró la puerta. En cuanto llegaron a su pieza, Ikari le dijo que se quedara ala mientras que ella fuera a buscar algo para comer. Ya todo listo en la bandeja, Ikari la sostuvo en camino a su cuarto, pero de repente escucho una conversación que venía de la sala de su padre -Hijo mío no soporto tal vergüenza, Ikari ha deshonrado nuestra familia, es tu deber eliminarla- dijo el sujeto que aparentemente es el padre de Ikari -Esta bien padre, será un placer ella no es más que un estorbo- contesto un sujeto más joven que resulto ser el hermano de esta. Lagrimas caían sobre la bandeja de plata, mientras que lo cubiertos caían al suelo, al igual que el corazón atormentada de Ikari. Salió corriendo a su pieza cerrándola con tal violencia que asusto a Jun.

-Jun...- pregunto Ikari -¿Si, que ocurre Ikari?- respondió -¿Te puedo contar algo que a nadie más le he contado?- pregunto nuevamente con preocupación –Todo lo que quieras amiga- dibujándose una sonrisa en el rostro de Jun –No soy una niña, cualquiera. Mi madre murió a temprana edad- siguió Ikari mientras que Jun quedo impactada –Y ahora que ella se fue no tengo a nadie a quien confiar, ni siquiera en mi propio padre- dijo Ikari. Jun estuvo consternada ante la confesión de Ikari, eran como dos almas gemelas atormentadas, destinadas a hacerse las mejores amigas. –Ikari yo…- pero la pequeña la interrumpió –Pero eso no es todo, debí habértelo dicho antes de que esto sucediera- dijo Ikari en tono serio -¿De qué estás hablando Ikari?- preocupada Jun – Soy descendiente real del clan de los demonios de Osiris, estoy destinada a ser una demonio de alto rango, al igual que mi familia. El color de mi ojo rojo es marca de que seré un demonio-.Pero, antes de que tu llegaras...- de ahí Ikari le empezaron a brotar lagrimas con la cabeza abajo –Escuche a mi padre dándole ordenes a mi hermano sobre… ¡Matarme!- levantando la cabeza Ikari hacia su amiga, se podía apreciar su frágil rostro lloroso-¡Y ahora viene para acá, por favor Jun huye!- Jun no pudo decir nada, sin pensarlo la abrazo con fuerza. –No importa quién seas, para mi eres Ikari…No sé porque te está pasando esto, me lo tendrás que explicar con más detalle después. No tenemos mucho tiempo Ikari nisán…- susurrándole en la oreja de Ikari -¿De qué estás hablando Jun? No me digas que…- Ikari abrió los ojos con una expresión de sorpresa –Así es…vamos a escapar-...

El hermano de Ikari abrió la puerta, pero no encontró nada, solo estaba la ventana abierta donde las cortinas se levantaban por el soplo del viento. A lo lejos vio dos figuras corriendo hacia un enorme bosque – ¡Maldición!- dijo saltando fuera de la ventana –No escaparan-corriendo hacia toda velocidad donde ellas.

Jun e Ikari estaban ya en el bosque a salvo, pero no por mucho tiempo. Ikari se encontraba agotada, Jun la veía cansada y sin fuerza –Huye…- dijo Jun -¡No! No sin ti Jun- corriendo hacia ella y abrazándola con fuerza para que no la soltara, Jun rodeo sus brazos sobre ella –Ikari…Te prometo que estaré bien, ten- Jun le paso el mismo cofre que su madre le regalo a ella, ahora se lo pasaba a Ikari –Este cofre me lo dio mi mama antes de morir, ahora es tuyo y es símbolo de mi promesa…La promesa de volver juntos-. Ikari solo pudo mirar el rostro sonriente de Jun por un momento antes de que ella corriera lejos. Jun ya no tenía miedo, se sintió feliz porque por fin había hecho lo que no pudo hacer a su madre: salvarla. En ese momento llego el hermano de Ikari aterrizando violentamente en el suelo -¿Dónde está ella?- pregunto amenazada mente el hermano –En este momento ya debió irse bien de lejos, no la podrás alcanzar- respondió valientemente Jun –Tienes agallas para ser una pequeña entrometida, pero resulta que le falto un detalle- sonriendo maliciosamente -¿Qué dices?- asustada Jun –A ti- Atrapando a Jun y llevándola a la mansión de los Amane.

-Así que tu eres Jun Shiratori- dijo el padre de Ikari, mientras que Jun estaba arrodillada bajo la amenaza del joven Amane –Yo soy Jun ¡Nadie más- contesto forzudamente mientras que el hermano de Ikari la agarro por el pelo –¡Ey Ey, mas respeto! No querrás enojarlo- Jun gritaba del dolor –Suéltala…- dijo el padre -¿Hablas en serio? ¡Dejo ir a Ikari!- contesto con rabia el Amane –No me lleves la contraria o ¿Acaso olvidas quien manda acá?- respondió el viejo Amane con una mirada amenazante –Esta bien, haz lo que quieras, yo me voy- El hermano de Ikari soltó del cabello de Jun y salió del cuarto cerrando fuertemente la puerta. Solo se encontraban solos los dos –Se tu pasado y tus penurias, Jun…- dijo mientras caminaba alrededor de Jun –Viviste toda una vida que no mereciste tener, tu padre te dejo, tu madre te dejo y ahora tu amiga te deja- susurrando en al oído de Jun al terminar esa última frase -¡Cállate! Eso no es cierto…Ikari solo…Ella solo… ¡Necesitaba huir de ti!- contesto Jun, pero el viejo Amane no respondió por un rato. Jun estaba nerviosa, tenía el presentimiento de que algo malo le iba a ocurrir, el miedo la invadía. -¿Sabes algo Jun?- hablo por fin el Amane –Ikari a lo mejor te menciono que soy un demonio y que intente matarla ¿Sabes por qué?- pregunto el señor Amane mirando fijamente a Jun -¡No importa cuales hayan sido las razones!– pero ese momento de valentía de Jun de pronto desapareció al darse cuenta que no estaba el sujeto que estaba sentado hace una instancia de segundos atrás. Derrepente, sintió que alguien se estaba apoyando en sus hombros, ere el señor Amane –Pobre, pobre Jun, no entiende cómo funcionan estas cosas en el mundo de los demonios a diferencia de sus sentimentalismos inútiles y patéticos engendrada por el parásito humano. Mi querida Jun– Pero antes de continuar su cabeza se acerco para susurrarle en su oído –¿Que tal si te digo que puedes recuperar algo que perdiste, con la condición de que termines el trabajo sucio que el bueno para nada de mi hijo no pudo terminar?- sonriendo maliciosamente, Jun quedo sin aliento al escuchar. Lo único que se escucho dentro de esa mansión fue una carcajada que se desvanecía en el eco del lugar.

8 años después…

Desde lo más alto de una torre se podía ver a Jun, quien creció considerablemente. Andaba con una especie de traje negro, viendo la gran ciudad, mientras que el viento resoplaba sus largos cabellos que crecieron en estos últimos años. Pero Jun había cambiado, se podía ver en esos ojos de depredador como si añorara la caza de su presa. –Amane Ikari- tomo una breve pausa cerrando sus ojos antes de que continuara para poder escuchar el suspiro del viento por la altura que se encontraba en esa torre. Colocándose una mano sobre la mejilla para retener sus cabellos que no paraban de ir por todas partes, hasta que abrió esos ojos escarlata que quemaban con el fuego del odio –Te buscare hasta la faz de la tierra, y cuando te tenga en mis brazos sentirás mi afecto- los labios de Jun se movían tan frágiles y suaves a medida que pronunciaba su última frase antes de descender –Con la muerte- Sonriendo y descendiendo a una altura considerable del edificio. Jun sintió que su nombre cobro sentido, solo que esta vez no iba a fallar con lo acometido…

Spoiler:
Jun de noche:

Jun de día:


Descripción: Jun originalmente tuvo ojos color zafiro, pero al poseer poderes demoniacos sus ojos cambiaron de un tono azul a encarnados o escarlata (rojos por así decirlo). Pero ahora que tiene este tipo de ojos que le interrumpen la visión (el por qué de esto se explicara en debilidades) usa lentes de contacto con el mismo color de ojos que tuvo de pequeña. El cabello liso negro de Jun sigue intacta como la tenía antes en su juventud solo que más largo. Su forma de vestir cambia drásticamente de día y noche. En la noche donde hace sus deberes como miembro de la familia de los Amane, acostumbra usar un poco de lápiz labial rosado para expresar su feminidad. Usa vestidos negros de cuero para combatir el frío de la noche como chaleco largo, botas negras, guantes de cuero negro para no mancharse de sangre y lentes negros para sus ojos rojos sin los lentes de contacto. De día es completamente distinto, ya que ella va a la universidad (si ella estudia.) donde no tiene puesto el lápiz labial y usa vestidos muy juveniles para aparentar una edad más joven en su estadía en la universidad. Usualmente usa shorts o falda dependiendo de cómo está el tiempo, de color azul marino escocesa, polera de manga larga color violeta o rojo oscuro, siempre con una bufanda y si hace frío usa una chaqueta abotonada. Su arsenal de armas es limitada ya que ella posee gran ingenio de sacar todo el uso de estas. Tiene la costumbre de luchar con lo que tiene, usando las armas de sus enemigos o usando sus propias las cuales serían una Berreta 92fs (que es un tipo de pistola) donde normalmente lleva consigo unos dos clips de munición, una navaja portátil con suficiente filo para atravesar la piel con facilidad y sus puños entrenados para golpear con fuerza a pesar de que su manos aparentan lo contrario. También ocupa explosivos tales como las granadas de todos los tipos, pero solo en casos extremos. Todo esto aparte de sus habilidades demoniacas y estilo marciales (que se mencionaran en habilidades).
Peso: 68 Kg.
Estatura: 1.76 m
Complexión: Delgada, en forma de triangulo.

Personalidad: Jun de pequeña tenía una personalidad de una persona “con los pies a la tierra”. Era independiente, feliz, agradecida y sobretodo poseía un carisma que emanaba simpatía en los demás. Luego de la ida de su padre y la muerte de su madre, la perspectiva con respecto de la felicidad de Jun cambió radicalmente. Pensaba mal de los hombres al recordar a su padre y la sensibilidad de la mujer al recordar a su madre, no obstante esto no influiría en su sexualidad hetera más adelante. Cuando crece, Jun tiene desarrollado dos tipos de personalidades, uno cuando está en su vida cotidiana y la otra que corresponde a su deber demoniaca. En la vida cotidiana, Jun se comporta de manera muy social con los demás, hasta el punto de infundir extrañeza en la gente. Su habla es directa y moderada, con un tono bastante jovial. Siempre responde con una sonrisa. Todo esto para poder fingir detrás de esta personalidad “inocente” en su personalidad del deber, su parte “oscura”. En su otra personalidad, Jun es muy frívola en cuanto a sus decisiones, ya que ella no las toma, sino que sigue órdenes de los Amane. Si es mandada a algo, Jun no dudara en hacer el trabajo sucio por otros, quienes sería su familia “adoptiva”. Además su tono de voz cambia de social y buena hablada a un tono más femenino y agrandada de lo normal. En esta personalidad aplica su ingenio para hacer las cosas con estilo. Le disgusta lo bullicioso y por lo que normalmente trata de alejarse de los demás lo mas que pueda. Sus gustos es el leer, estudiar y escuchar música como géneros principales el jazz y la música clásica, ya que encuentra el toque de sutileza y estilística que necesita. Además para ganar dinero extra, trabaja en una panadería de vez en cuando como lo hacía su madre. Su peor miedo en este momento sería perder la obsesión de sus objetivos ya que es lo único que la mantiene en si (que permanecen desconocidos por ahora).

Habilidades: Jun posee velocidad demoniaca, en la cual le permite ver todo a tiempos lentos y tener buen impulso tanto en caída como saltando. Usa estilos de combate como las artes marciales y asesinatos discretos. Tiene mucha flexibilidad gracias a su cuerpo entrenado, dándole la posibilidad de hacer acrobacias y piruetas inimaginables. También tiene una habilidad demoniaca secundaria como la regeneración de heridas, pero su cuerpo humano hace que sus tejidos se regeneren más lento, teniendo que esperar días o hasta semanas en vez de horas para poder regenerarse de una herida grave. Pero de las habilidades que más se destacan de Jun es su ingenio para emplear las armas y lo de su alrededor en distintas situaciones.

Debilidades: En cuanto a sus debilidades, Jun tiene varias, solo que poco notables. Sus ojos de demonio le impiden tener una visión clara de las cosas ya que cuando usa su habilidad de “velocidad demoniaca”, va tan rápido que hay un desenfoque de su campo visual por unos segundos. Para resolverlo usa lentes de contacto por el día y lentes negros por la noche. Al no tener una visión clara de las cosas, Jun es muy vulnerable en el combate de distancia larga. La razón de sus problemas de visón se debe a que originalmente Jun fue humana, por lo que su cuerpo humana no se adapta muy bien a este “don” que supuestamente fue otorgada por los Amane. Su cuerpo sigue siendo humano a pesar de tener poderes de demonio, limitándola en cuanto a la fuerza y resistencia, por lo que entrena día a día, para mantener su estado físico. Jun no puede exceder sus poderes demonio por ningún motivo, sino le costaría la vida.

Defectos: Jun en la actualidad sufre de indecisiones, haciéndola indiferente del concepto entre bien y mal. Ella cree que sus acometidos, sean las que sean, la podrán llevar a sus objetivos que inconscientemente desconoce, pero que cree conocerlas (mas adelante veremos el porqué). Aparenta con toda normalidad estas “doble” personalidades porque para eso fue mandada y lo hará sin negación alguna. Jun se auto proclama “inferior” hacia los miembros de los Amane, considerándola como una muñeca sin voluntad y fuerza de los Amane. Solo se espera que deparara para su desarrollo como personaje…

Otros datos: Jun es un nombre japonés y como se menciona anteriormente, significa “obediente”. Su vivienda es un apartamento en el último piso de este, para poder tener un punto de inicio en sus misiones. Al momento de pertenecer como miembro de la familia de los Amane, Jun ya no será de apellido Shiratori, sino de cómo Jun Amane, quitándole el puesto de hija que le pertenecía antes a Ikari.

Vida:100% - Nivel: 1 - Oro: 50 - Mascota: Ninguna - Contraseña: La magia cobra vida.


Última edición por Pennoink el Dom Mayo 20, 2012 10:22 pm, editado 5 veces
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Re: Hoja de personaje de Jun

Mensaje  Ikari el Sáb Mayo 12, 2012 12:53 pm


Para comenzar con el rol pasa por registros Aqui

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